Nada, le hago la gamba: volvió Pocho Legrand después de nueve meses. Comentenle algo a ver si se pone a escribir más seguido en vez de vivir de cosas escritas hace mucho.
Ya se habrán dado cuenta de que me estoy cansando un poco del transporte público, y es que hay razones para ello. No me quiero meter en la mala calidad de los transportes, ni con el gobierno que no hace nada porque ya hay muchos blogs que hacen eso y además ya lo saben todos. Hoy me voy a meter con la gente, la gente que no solo no hace más llevadero el viaje sino que lo empeora. Verbi gratia: las viejas. Aquellas viejas que caminan lento generando embotellamiento en los pasillos de los trenes (esto es aplicable a Retiro, sus alrededores y otros lugares con el mismo formato). Ayer mientras estaba en la fila para subir al tren, una vieja se puso primera porque tenía un bastón. Yo no digo que tenga que viajar parada, solo propongo otro sistema: que haga la fila y después si no queda lugar para que se siente, pide un lugar porque sino deja a alguien sin asiento de manera probabilística y no de manera al azar. Por lo tanto, si la vieja hubiese hecho la cola como el resto yo podría haber e...
Comentarios
Esos nueve meses pueden sonar a que estuvo embarazado, pero no, el es un pibe.
Abarazoo desde una casa antigua hecha percha con empapelados caidos, muchas botellas de vino, papeles en el piso y una chimenea.